Vuelve a escena la exitosa obra: «María, Mater Dei»

Juan Antonio Muñoz, Decano de la Facultad de Artes UNIACC, vuelve a sorprender con su montaje dramático, dirigido por Claudio Pueller, quien ya había trabajado junto a él en «La última noche de María Callas» y «El sueño de Shakespeare».

El montaje estará en cartelera los días 11, 12 y 13 de abril en el teatro del Centro Cultural Las Condes, ubicado en Nuestra Señora del Rosario 30. Las entradas están disponibles en la Corporación Cultural Las Condes.

Tras el éxito de público y crítica del año pasado, «María. Mater Dei», obra inspirada en la vida de la madre de Jesús y protagonizada por Katty Kowaleczko, vuelve al teatro del Centro Cultural de Las Condes.

Se trata de una interpretación artística que busca explorar las facetas humanas y emocionales de María como madre de Jesús. Concebida como un unipersonal, la obra es una mirada a quien, más allá de cualquier creencia religiosa, es indudablemente la mujer más importante de los últimos dos mil años de historia occidental.

Martín Vial, Director Ejecutivo de la Corporación Cultural de Las Condes, sostiene: «Se trata de una profunda y sensible visión sobre la vida de la Virgen María en su dimensión humana. Es una invitación a reflexionar a través de una dramaturgia que involucró una investigación profunda, con todos los elementos tan propios que sólo la representación teatral nos puede brindar.»

En “María, Mater Dei”, “se presenta a una mujer que sufre, que no entiende bien lo que sucede, que acompaña a su hijo durante el suplicio, que huye, que es despreciada. He querido plasmar a una mujer que ama y que, por encima de cualquier creencia, tiene plena convicción de que lo central del mensaje de su hijo es el amor”, postula Juan Antonio Muñoz, autor de la obra y Decano de la Facultad de Artes UNIACC.

Para dirigir el montaje, la Corporación volvió a convocar a Claudio Pueller, con lo que se repite la dupla detrás de éxitos de público y crítica como “El sueño de Shakespeare” y “La última noche de María Callas”, estrenados en el Centro Cultural en 2022 y 2023, respectivamente. Sobre su trabajo Pueller señala que «existen muchas versiones de la vida de María en ámbitos bibliográficos y documentales, pero escénicamente no hay tanto material al respecto. En ese sentido, es importante verla en escena, en una interpretación que resalta su grandeza como madre, con un especial cariño por su hijo, mostrándola en una dimensión humana”.

“MARÍA, MATER DEI”

Por Juan Antonio Muñoz H.

María, la madre de Jesús, más allá de cualquier creencia religiosa, es la mujer más importante de los últimos dos mil años de historia: es la fuente de la que nace la cultura cristiana, que rebasa los límites de Occidente y Asia Menor para expandirse por todos los rincones del planeta. María es, a la vez, la mujer de la que se sabe menos y se supone más. Su figura es una de las más complejas que nunca ha contemplado una religión y está cargada de unos valores afectivos inmensos. 

Hablar de María es hacerlo del rostro femenino menos conocido y del más soñado. No hay mujer alguna, salvo María, que reine tanto desde los cielos como desde la cima de los montes, las columnas de las plazas, los altares de las iglesias, las esquinas de los barrios, los caminos más ocultos, las tumbas de los muertos. Ciudades y pueblos se honran de llevar su nombre, como también lo hacen incontables mujeres alrededor del mundo.

No podemos olvidar que ha inspirado innumerables obras pictóricas, escultóricas, literarias y musicales a lo largo de los siglos, las cuales nos proporcionan, además, pistas sobre las transformaciones de las creencias, los valores y los estilos de vida en diferentes épocas y culturas.

Se reúne en María todo lo maravilloso del ser humano y también todo cuanto muchos hombres y mujeres creemos: es hija de Dios, una criatura, pero también Madre de Dios. Encarna la virginidad y la fertilidad. En una proyección que se escapa a la razón, pero no a la fe, es también Madre del Padre y del Espíritu que la fecundó. Todo en torno a ella supera las reglas normales de la lógica y por eso satisface la ancestral necesidad humana de amor. Como escribe Corrado Augias, autor del libro “Investigación sobre María” (Aguilar, 2015), “pertenece a un territorio en que las reglas de la lógica carecen de valor”.

En las Sagradas Escrituras, María es casi un enigma. Se dice poco acerca de ella y prácticamente ella misma no habla. Ni siquiera podemos saber con certidumbre cómo fue la relación que tuvo con su hijo. Sin embargo, durante el paso de los siglos se ha elaborado sobre María una doctrina vastísima, surgida desde el misterio de las revelaciones teológicas, pero también desde fuentes discrepantes.

María reina entre nosotros incluso más allá del mundo cristiano-católico. Su nombre está también en el Corán y se la anuncia en el Antiguo Testamento hebreo. Son muchísimos quienes la tienen en el centro de sus creencias, y los hay también quienes no creen sino en ella o en alguna de sus advocaciones: Lourdes, Del Carmen, Fátima, Guadalupe, la Medalla Milagrosa, Del Perpetuo Socorro, Medjugorje, La Salette, Loreto, Luján, Coromoto… En la tradición católica y en muchas ramas del cristianismo, María es vista como la más perfecta intercesora ante Dios. Es la “tesorera del Sagrado Corazón de Jesús”, ese corazón que es “manantial inagotable de todas las gracias”, como reza el “Acordaos”.

María es madre. Esto es, el arquetipo que cualquier ser vivo recuerda durante su vida; la matriz a la que todos debemos nuestra existencia, y principal fuente de refugio y consuelo en nuestra infancia y aun en la adultez. Y es una madre que ve morir a su hijo, y morir brutalmente. Una mujer que sufrió una situación de postergación en la sociedad donde nació (Judea bajo el Imperio Romano en el siglo I) y que es parte de una historia enorme de la que, paradojalmente, es generadora.

En “María, Mater Dei” está la mujer que sufre, que no entiende bien lo que sucede, que tiene “una certeza sin certeza alguna”, que acompaña a su hijo durante el suplicio, que huye, que es despreciada. He querido plasmar a la mujer que ama y que, por encima de cualquier creencia, tiene plena convicción de que lo central del mensaje de su hijo es el amor. Es lo que me parece más revolucionario.

Leí muchas fuentes antes de comenzar a escribir: los Evangelios canónicos; el Antiguo Testamento, con sus alusiones proféticas; los Evangelios  Apócrifos; algunos “Misterios” medievales; el maravilloso “Stabat Mater” de Jacopone da Tode, inspirador de tanta música; los textos de las “Cantigas de Santa María” de Alfonso X El Sabio; las meditaciones del padre Ignacio Larrañaga (“El silencio de María”); el excepcional y disruptivo “Testamento de María”,de Colm Tóibín; “El evangelio secreto de la Virgen María”, de Santiago Martín; el “Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen”, de SanLuis María Grignon de Monfort; la “Investigación sobre María” de Corrado Augias y Marco Vannini… Pero en este texto, que ofrezco con humildad, está,muy clara y especialmente, mi experiencia religiosa personal y mi forma de acercarme a María.

“María, Mater Dei” es una obra que defino como poema dramático, con mis pobres convicciones y mis dudas, sobre unos hechos que a mí me sobrepasan largamente; está escrita con amor y en ella la poesía es la llamada a referir el milagro.

POR QUÉ HACER ESTA OBRA:

“Responde a que siempre yo he estado muy cerca de la Virgen María. Soy bien mariano y siempre me ha interesado saber acerca de las fuentes que motivan toda esta enorme teología que ha surgido en relación con la Virgen María, que es una figura que es bastante silente en las Sagradas Escrituras. Entonces me puse a estudiar, a leer mucho, desde hace tiempo en realidad, para tratar de elaborar una mirada sobre esta mujer que yo creo que es la mujer más importante en la historia de Occidente por lo menos, en el sentido de que ella es la fuente que genera toda la cultura cristiana, y que se expande: nace en Asia Menor, se expande hacia todo Occidente y después rebasa los límites de esa zona geográfica para ir a estar en todo el planeta. Me parece que eso es lo más relevante”.

MARÍA COMO MADRE

“Es lo que considero más importante. La madre es, para cada uno de nosotros, fuente primordial. No por nada María también es madre de la Iglesia, para los que somos católicos. Se la venera con numerosas advocaciones, pero siempre en el centro está su maternidad. En esta obra hay un particular acento en de qué manera participa de la Pasión de su hijo, cómo sufre con Él. De hecho, la obra parte y termina al pie de la Cruz, precisamente porque hay una especie de simbiosis de la madre con el hijo, especialmente en ese momento final”.

REPOSICIÓN

“Al terminar las funciones del año pasado siempre supimos que deberíamos montar la obra otra vez. Fue increíble cómo el público y la crítica recibieron nuestra ‘María’. Para nosotros es realmente emocionante todo lo que ha sucedido con ella. Creo que la obra vivió de manera muy profunda en todos los que la vieron”.

PREGUNTAS A CLAUDIO PUELLER

El texto aborda el misterio, el dolor y la divinidad de María. ¿Cómo ha resuelto usted esos aspectos en el montaje?

“El texto dramatúrgico desarrolla muchos conceptos en torno a María, siendo ella una figura de la que sabemos muy poco, y como ha dicho su autor “es una creación de siglos y seguirá siendo creada”. El Misterio en María parte desde que es la elegida para recibir en su cuerpo al hijo de Dios, estando esto ligado a la misión que debe cumplir. Pasando desapercibida, casi con una vida oculta. El dolor se expresa en el acto de “parir” en un pesebre, siendo perseguida y exiliada (teniendo que abandonar su tierra y su familia). María participa de la Divinidad siendo parte de una realidad que está rodeada de un Misterio reconocible por medio de la fe. En esta puesta en particular, ha sido fundamental la narración activa de situaciones y sucesos en torno al relato que sostiene María sobre su vida y la vida de su hijo, el cual emana de una notable dramaturgia poética. La puesta ha sido resuelta a partir de una descripción cinematográfica que provee al espectador de imágenes verbales, perceptivas y sonoras. Para ello se ha elaborado un dispositivo escénico, a partir de la propuesta escenográfica y vestuario de Jorge Chino González, Audiovisual de Pablo Llao, sonora de Sergio Cornejo, y lumínica de Ángel Solovera, los que sustentan el destacado trabajo de actuación de la actriz, Katty Kowalezko”.

¿Se puede abordar un personaje así desde la falta de fe?

“La fe es un estado necesario en el ser humano. Es la creencia y la confianza que tiene una persona en relación con algo o alguien y, como tal, se manifiesta por encima de la necesidad de poseer evidencias o pruebas que demuestren la verdad de aquello en lo que se cree. Haber abordador este trabajo es, sin duda, un acto de fe en el compromiso con el oficio del teatro y el espíritu”.

“María, Mater Dei” es una obra que te invita a reflexionar sobre el amor y el sufrimiento de la Virgen María. Las funciones serán los días 11, 12 y 13 de abril.

¡Una experiencia teatral que no te puedes perder!

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